La campana de los sueños

No dejé de buscarte
ni de sentirte, ni de anhelarte…

Sólo quise olvidarte,
conseguir apartarte,
dejar de halagarte…

Pero volvías cada noche,
cuan brisa de otoño,
en silencio, a oscuras,
sin anunciarte…

Removías mi pelo,
como quién ya no tiene dueño,
ni alguna guía, ni ningún estandarte…

Estremecías mi cuerpo,
como la escarcha de invierno,
sin cierto aviso, sin cierto descarte…

Eras y eres tú, mi sueño,
quien como campana de duelo,
avisa de algo inevitable…

Eras y eres tú, mi sueño,
quién me anuncia en secreto,
que no debo dejar nunca de esperarte…