Diario de escucha: Felicidad

No sabía que era feliz…
que podía abrazarte y besarte…
cruzar un puente para verte…
o al menos, planear nuestra huída a ninguna parte…

No sabía cuán dichosa vivía…
porque nos podíamos cruzar por las calles…
y pasar largas horas hablando del ayer…
y de un certero mañana…con sus lunes y sus martes…

No sabía la suerte que heñaba…
al poder ír a trabajar cada jornada,
en un tren repleto de solitarias
pero almas soberanas…
de vidas vividas… y aún soñantes…

No sabía que era afortunada…
y que amasaba
las mayores riquezas mundanas…
la salud, la libertad y ver tu sonrisa…
no sólo desde esta ventana…
sino desde el bastión de este barco errante…

No habíamos escuchado,
a esa voz interior que decía…
que no había nada más bello
que amar, soñar y estar vivo cada mañana…
y no cesar de emocionarte…