Diario de escucha: Manantiales secos

Cuántas tardes me asomaba a sus aguas…
para refrescar este alma sombría…
falta de sueños…

Aguas turbias, que yo presumía transparentes…
aguas mermadas por el subterfugio amargo
de esa sombra con voz…

Pero yo te veía azul, clara, temprana,fresca,
llena de virtudes y luz…
pero no, no eras más que un estanque aguado,
repleto de envidia y contraluz…

Son esos manantiales secos,
a los que acudimos,
en la dicha y en la cruz…

Son esos estanques baldados,
que nunca más reflejarán tu inquietud.