La fragilidad de las certezas

Te creías feliz…
en ese castillo encantado…
lleno de contención y tristeza…

Te sentías libre…
anclado a un puerto incierto…
sembrado de malas hierbas…

Te veías amado,
como la infancia inocente,
como la infame inocencia…

Frágiles somos,
como inciertas son nuestras certezas…

Sensibles como nos acusan,
demasiado sutiles,
para este mundo de escasas grandezas…