Y volví a caer.
A tus pies,
sin esperanza,
sin rumbo,
sin alegría y sin voz.
Como peregrino perdido,
entre la niebla y la hoz,
entre el cráter y el vacío,
entre el silencio y el ruiseñor.
Como marinero sin navío,
como capitán sin timón.
Ausente, cansado, tardío,
sin horizonte ni valor.
Como estrella en la noche parda,
como luna del ocaso sol.
Furtiva, solitaria,
sin mañana ni temor.
Como mariposa enredada en las bellas alas del desamor.
Intrépida, hostigada,
osada, sin corriente ni color.
Y volví a caer…
Para comprender que sólo en silencio,
se puede escuchar tu voz.

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