Rumbos

No soy débil,
soy sensible a tus ecos,
sensato a mis hechos,
claro en mis derechos…

No, no soy frágil,
soy impresionable a tu desprecio,
dolorido por tus comentarios necios,
apenado por tu menosprecio…

No, no soy lábil,
he luchado y lucho,
por ser rotundo,
por decir siempre la verdad,
sin ningún aire iracundo…

No, no soy débil, ni frágil, ni lábil,
soy fuerte, resistente cuan corundo…

Y puedo y quiero, cambiar este mi mundo,
cuando tú ni siquiera te atreviste
a cambiar tu tumbo…

Déjame,
ve y encuentra tu rumbo,
y olvida este Cayo,
que ya enderezó su derrumbo.